No viviré con
las alas quebradas, cumpliendo tu capricho de existir al respirar.
No transpiraré
la vida por mis poros, ni daré más consuelo a la nostalgia un instante más.
No doblegaré
mi dignidad a tu sentencia; abominación expresa del orgullo y la verdad.
No te
consagraré mi alma; ni a coerción, ni a voluntad.
Ni te daré más
espacio en mi mente,
Ni laureles,
ni aplausos, ni el escalofrío de una lágrima más.
¡No! Hoy
decreto que no más.
Porque ya me
has quitado las entrañas, las ganas de sentir y las ganas de ganar.
Porque a tu
salud sólo soy la sombra de mi reflejo,
La idea de un ser complejo,
El agua salada; sin agua y sin mar.
Porque lo
llorado ha sido en vano cuando las arcas vacías se vuelven a llenar