lunes, 3 de junio de 2013


Rosas Tardías
Una vez me trajiste rosas
Sacudiendo tu melena león prodigo a mendigar
Las llenaste de besos,  de perfumes, de poemas
De todas esas cosas que rabiabas cuando te escribía
Las que menospreciabas por encima y doblegaban mi voluntad
Entraste santo, luciendo cobarde
De manos blandas y corazón afable
De boca cerrada, fortuito milagro de inequidad
Superaste los niveles de romance
Te compraste algo de vergüenza, de conciencia
Y te envolviste en la imagen de un nunca más
Pero mis lágrimas se agotaron
Cenizas, vacías se arrojaron al mar
Se confundieron en el tiempo, se entregaron al dolor
Y hoy yacen junto a mi cuerpo muerto
Que esperando tus rosas junto a la cama esperó
A un lado casi desecho, el corazón palpitó
Mirando hacia la ventana el eco de una sombra que jamás llegó.
Ni tus besos, ni tus perdones, van a devolverme la vida
Ni la herida de tu ego, ni siquiera tu alma en agonía
Vagarás con la culpa de unas rosas tardías

De unos besos sin dueña y de una esposa perdida.

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