Rosas Tardías
Una vez
me trajiste rosas
Sacudiendo
tu melena león prodigo a mendigar
Las
llenaste de besos, de perfumes, de
poemas
De
todas esas cosas que rabiabas cuando te escribía
Las que
menospreciabas por encima y doblegaban mi voluntad
Entraste
santo, luciendo cobarde
De
manos blandas y corazón afable
De boca
cerrada, fortuito milagro de inequidad
Superaste
los niveles de romance
Te
compraste algo de vergüenza, de conciencia
Y te
envolviste en la imagen de un nunca más
Pero
mis lágrimas se agotaron
Cenizas,
vacías se arrojaron al mar
Se
confundieron en el tiempo, se entregaron al dolor
Y hoy
yacen junto a mi cuerpo muerto
Que
esperando tus rosas junto a la cama esperó
A un
lado casi desecho, el corazón palpitó
Mirando
hacia la ventana el eco de una sombra que jamás llegó.
Ni tus
besos, ni tus perdones, van a devolverme la vida
Ni la
herida de tu ego, ni siquiera tu alma en agonía
Vagarás
con la culpa de unas rosas tardías
De unos
besos sin dueña y de una esposa perdida.
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